Casa en Calle El Robledal
Dando por sentado que este proyecto, como todos, habría de partir por satisfacer óptimamente los múltiples requerimientos particulares, que no entraremos a detallar, derivados de:
i) el lugar, con sus características de acceso, suelo, desnivel, orientación y vistas, más las dimensiones y forma del lote;
ii) el programa de recintos para determinados usos, con las dimensiones adecuadas y diversas relaciones de cerramiento o abertura, entre sí y con el exterior;
iii) la durabilidad, el costo y los plazos de construcción;
iv) las normas legales y municipales aplicables; quedaba todavía abierta la cuestión de cómo en este caso se habría de encarnar lo que una casa es, esencialmente:
Lo que toda casa ha de hacer posible es la intimidad. Aquí esta vocación se realiza arquitectónicamente mediante un énfasis en el juego regulado de la luz y de la sombra sobre los planos blancos y lisos de los muros y los cielos interiores, marcando el paso del tiempo con su ritmo de días y estaciones anuales (porque la intimidad se da en la parsimonia), junto con suspender la percepción del peso gravitante de la materia que los constituye. En contraste, en el exterior, los muros y las losas se dejaron con su masa de hormigón expuesta a la vista y al tacto.